No se puede negar.

por fernandobenavides

No lo voy a negar, extraño su presencia.
No voy a negar que diario pienso en ella,
ni voy a negar que cada noche me duermo con su recuerdo.

No voy a negar que ya no me levanto cómo en otro mundo cuando ella era la que estaba en ese otro mundo.
No voy a negar que no extraño despertarme pensando en lo que habíamos programado para ese día.

Seria absurdo decir que no me canso de verla en mi memoria, tan absurdo como decir que no extraño dormir a su lado, en cualquier lado, en cualquier momento, conscientes de dormir, tan solo dormir juntos o asaltar su sueño inesperado.

Extraño lo que ella es, su extraordinaria forma de darle la forma correcta a las cosas cada vez más absurdas.
Extraño su disciplina relajada solo para mi.

Y claro, como no voy a extrañar esos ojos verdes que me miraron por horas porque debían hacerlo, extraño esa sonrisa que ya he empezado a olvidar con el paso de los días sin ella.
Los días que están condenados a ser el resto de esta historia.

No voy a negar que la extraño.
No voy a negar que pienso en ella y las horas tan lejanas que separan un continente del otro.
No voy a olvidar como ella ve con nuevos ojos al viejo mundo y como yo veo con viejos sentimientos el nuevo territorio.

Extraño tanto su humor como sus regaños, sus manos que nunca hicieron más que ser perfectas.
Extraño verla dormir… como extraño en verdad verla dormir.
Extraño su eterna curiosidad y su asombrosa capacidad de conclusión,
su adelantada virtud oculta de asombrarme.

Extraño que podía discutir con ella y sólo ganaba la razón.
Extraño que me veía cómo si yo fuera el viajero.
Extraño el acento alemán en su castellano predilecto.
Extraño tanto su compañía que ahora tengo que escribir para que no se quede en el olvido.

Por eso aviento estas letras, porque no quiero que mis horas de felicidad las tenga ahora el olvido, porque él no las merece, ni ella se merece estar en ese lugar para el que no compró boleto.

Por eso escribo sobre Elena, para dejarla al menos aquí segura mientras vuelve, mientras se cansa de pensar, mientras espero en medio del rezo de una ciudad religiosa que todos escuchen que yo sinceramente, no niego que la extraño de verdad.