¿Cómo decirle que no?

¡Ah si! era la luna de la que me recordaba escribir, es que ahí esta, muy clara, muy clara ella, que me toca el hombro con la mirada y me dice que ahí está, que ella me va a conseguir un poco de hierva de luna para escribir, que así seguro escribo algo lindo, que tiene ganas de escuchar algo lindo, algo que la haga sentirse mejor sabiendo que lo escribí para ella, mi dealer personal de inspiración: la luna, toda ella cómplice, toda ella blanca del susto cuando supo que no escribí nada en su ausencia y toda blanca ella del susto cuando me vio escribir de nuevo. Que se esconde tras las nubes de la noche que son más difíciles de ver. La luna que brilla cómo conectada a la electricidad para verla, que me presionaba y decía que no había problema si no le escribía. Pero con su cara toda picada por las piedras del desprecio ni modo de no escribirle nada, ni modo de dejarla ahí esperando si está tan bonita hoy con su luz robada del poste de electricidad de mi casa, ni modo de decirle que no tengo algo que escribirle si la verdad si tengo, si la verdad tenia unas lineas que había pensado en el camino.

Ni modo de decirle que no y olvidarme de ella ¿verdad?

Ilustracion: Gaby Zermeño.