La Borrasca.

Llueve; aprovecho para escribir, porque aquí no llueve mucho, por eso no he estado triste, ni tampoco he escrito mucho, porque cuando no llueve se puede salir y buscar a alguien que te rompa los glóbulos rojos en dos y después, cuando llueva, te acuerdes de ella.

Llueve ahora, un poco tarde, un día después, ayer me sentía desvalido, poco menos que humillado, o quiza un poco más cuando lo pienso mejor. Ayer no llovía, hoy sí, hoy me tengo que acordar de una victoria a medias, de un beso a media boca, de un recuerdo mal logrado.

Llueve de lado, como buscando rincones no alcanzados, llueve como si se anunciara el principio de algo que necesita ser regado, o quizá el final y también, también necesita ser regado.

Llueve poco porque los recuerdos de lagrimas hace mucho que no me visitan, llueve poco o deja de llover, Quizá sólo me entiendo cuando llueve, por eso ya deje de leerme ahorita, de comprenderme, de alentarme… es porque la borrasca ya ceso.