Huracán

Escribo esto mientras un huracán toca la puerta.

Mi primera vez, tengo la curiosidad de una virgen, no de un virgen que presiente momentos de convertirse en ganador, sino de ella, la que nunca podrá ser uno por naturaleza a veces divina.

Tengo, de cualquier forma, la duda de saber si el huracán desgarrara las ventanas de mi casa, si entrara de forma pasional o lo hará lentamente, conociendo poc a poco cada mueble, acariciando con su humedad… Con cuidado, es mi primera vez.

Quizá cuando llegue la tormenta estaré en paz, casi siendo uno con el miedo, recibiendo una ráfaga de viento en el pecho, abriendo el esternón, mostrando el corazón para que se lo lleve en una patada el huracán y baile son sangre al lado de un refrigerador.

Tengo miedo de saber si el huracán después de esto me recordará, a quien llegó y casi mató… o igual y no pasa nada, igual y sólo esperare y me quedaré virgen de huracanes hasta el matrimonio y hasta que la muerte nos separe… ese lado tan femenino que sólo encuentra reflejo en lo salvaje.

No, no creo que tenga que esperarlo, ya he esperado a muchas mujeres y ninguna ha llegado. Así será el huracán, llegará cuando no lo espere, no como ahora que pienso y escribo y de pronto me digo: ahí afuera, esta el huracán que me ha de matar.