Instantes.

Me gusta olvidar, así los momentos se vuelven nuevos todo el tiempo.

Me gusta ver las cosas, recordar accidentes del destino que te hacen platicar en madrugada sobre el fin de los días.

Me gusta el fin de los días, en ellos me encuentro observando cada momento en el que la oscuridad abandona al paso temeroso del lapso y se esconde en sombra aun lejana.

Me gustan las sombras que adornan ojos distantes y remotos, me gustan los días muertos para entrar en ellos, me gustan los momentos y me gustan los finales. Las tristezas eternas que me regresan a la melancolía y a los tratos que no se cumplen para caminar sobre ellos sabiendo que nunca se aprende hasta finar.

Me gustó el gusto extraño de palabras torcidas y me agradan las historias inconclusas, esas en las que el mundo decide el final con varios finales.

Huyo de las verdades, las que no existen.

Me gustan los instantes porque nunca regresan, porque siempre los esperas, porque nunca se cumplen y te hacen escribir.