Qué bonito.

Qué bonita con tu pancita asomada al viento, mostrando y presumiendo tu ombligo cóncavo y coqueto.

Qué bonitos tus senos escondidos del frio y sus caricias con pequeñas telas indecentes y sobrantes.

Qué bonito el listón de tu mirada que cubre la entrada de la arena y mi tranquilidad abandonada.

Qué bonita tu espalda preparada para mi vista desbordada.

Qué bonito no saber ni tu nombre ni tu lengua, ni tu roce ni tu esencia.

Qué bonito que te vas, qué bonito que regresas.

Qué bonitas las lagrimas de tus pecas salpicadas en tus hombros.

Qué bonito tu bailar y el sostén de tu mirada.

Qué bonito imaginar tu edad con el movimiento de tu andar y cubrirme de tus brazos cuando estás lejos y encontrada.

Qué bonito tu caminar y perderte en la esperanza.

Qué bonita tu sonrisa, qué bonita tu mirada, qué cosita tan bonita sólo imaginada.