ella (la lluvia)

La lluvia, la única que se ha quedado,
la única que regresa y me escucha,
que me dice al oído cosas bonitas y chiquitas,
tan hermosa ella siempre mía.

Imperiosa necesidad de verla caer a mis ojos,
tiendo la mano y me alcanza en sus gotas,
y su vida se va en mis dedos y mi aliento se va en sus rocíos.

Tan necesaria, tan bella lluvia eterna,
y el olor a tierra mojada violada con suavidad por ella,
y ahora impregnando con melancolía pariendo suspiros míos.

Y los caminos que ya mojados no son los mismos,
y el viento que la acaricia y lleva su voz,
que lluevan cien días para cien días nacer esperando llover.

La lluvia, tan eterna en mi, la única que regresa,
la única que me hace sentir, la dueña de mi tinta
por siempre ha regresar.