Lluvia.

Ahí estás, espera, quédate un poquito más, que se calle el mundo, que se detengan los suspiros, quiero verte así, llegando desde el cielo, diciendo que todo está bien, que las cosas se pondrán mejor, que cantarás música con tus golpeteos y me harás salir o asomar por la ventana, tocarte y acariciar cuanta gota pones en mi mano.

Mírate… te enojas por no entrar, te molestas que pueda estar pensando en alguien más, pero no, no lo hago, te conservo y te miro para soñar que derrumbas el mundo mientras me abrazas.

Y si llegas después, cuando la noche esconda tus nubes y no me levante por el absurdo de mi cansancio, despiértame con el trueno de tus reproches, muéveme con el aire frío de tu aliento, sacúdeme con los recuerdos.

Ahí estás, pronta a irte, pronta a dejarme para que no pueda hacer otra cosa que recordarte.