Un cuarto de puro

En ocasiones las cosas comienzan sólo con continuar,
a veces uno se pierde al llegar a un lugar,
o puede ocurrir que no se va para ningún lado, y está bien perderse,
saberlo.

A veces vas caminando, con un cuarto de puro en la boca, es un día lluvioso,
y pasas frente a un gran edificio construido por judíos,
y sigues caminando,
sigue lloviendo.

Tus manos aun son fuertes aunque las quemes;
las quemas, porque después no podrás, y lo sabes.

Uno se mantiene andando,
con la certeza de que vas a casa,
aunque no sabes dónde está, ni cuándo llegarás.
Tomas todo lo que tienes, lo cargas sobre tu hombro,
y caminando llegas hasta donde están los ancianos y los muertos,
ellos lo hicieron bien y se fueron,
se apaga tu puro y sigues.

En algún momento llegaré.