Caer de tanto

por fernandobenavides

Sirve abandonarse y dejarse caer cada tanto,
empezar a creer que tal es el estado natural que merece tu peso,
tu gravedad.

Caer y ver las paredes de nada,
el sonido sordo,
caminar por el piso de aire,
mover lentamente los brazos,
mirarse las manos,
los dedos,
voltear la palma,
mirar las uñas y desgarrar el viento;
sin ruido voltear y no ver mas que el negro de la caída,
el luto de alrededor,
escalar lentamente con destino hacia abajo,
o lo que haya al final.

Ahora me dirijo hacía ahí,
en la suave caída,
que entrega la desesperación.