Diablo y Dios

por fernandobenavides

Mi alma al diablo por la paz que dios no me ha dado,
lejanía del mundo para ver las caras que aquí me han negado.
Dejaré de escuchar palabras que me den tranquilidad ,
y los caminos turban a la mierda dorada, lejos de la tierra cercana.

Tocar el mundo real,
y que se vaya el dios pasivo que nos ha abandonado,
que venga el demonio apasionado,
que se muera la paz que nos ha matado.

Cansado de creer en el amor de la cripta,
en el amor de Jehova,
en el amor de la Madonna y Rafael,
en el amor a los vestidos de novia,
en el amor a la virginidad,
amor a los muertos.

Los muertos dejaron de amamantarnos.

Deberíamos dejar de soñar.

Todos deberíamos aceptar resbalar en las piernas de otro caído.

Mi alma a quien no construya con ella un templo,
ni ponga un tabique,
ni la use de escalón,
ni me diga que es mujer y se convierta en cerdo.

Para qué necesito mentiras si ya sé mentir.
Para qué quiero hablar si la voz molesta.
Para qué quiero que me lastimen las costillas si destrocé las de mi madre al llegar.

Quémate,
desvístete,
mira,
pisa,
regresa,
píntate,
enloquece,
desfallece,
cree,
pierde la fe,
confúndete,
vuela y cae,
enloquece (de nuevo),
cree (de nuevo),
vete,
quéjate,
entiende,
entiende,
entiende,
descansa (poco)
y lárgate, todo conmigo.

Robemos la paz de los sepulcros,
y gritemos cuando podamos gritar;
calienta la tierra y guarda mi lugar,
vamos al Aqueronte juntos
y juntos tratemos de huir.
Piérdete y me pierdo,
muérdeme y te muerdo,
recuperate y te olvido.

Rompamos los filamentos del último foco,
y esperemos la luz que no llegará,
apiadémonos del diablo,
porque dios ya no se apiado de nosotros,
está en un trono de oro y el diablo se quema con nosotros,
nos quiere doblar,
y follar,
pero nosotros también lo queremos,
follarnos,
y
follarlo,
pero sin casarnos.
Dios no quiere besarnos,
ni nos dice su nombre,
quiere que lo sigamos,
y lo respetemos,
pero el no se acuerda que ya no nos recuerda.

A mi me olvida en las noches,
y olvida a todos en el Fray Bernardino,
bastardo,
Dios ha nacido fuera del matrimonio de su Dios padre
(¿por qué nos exige entonces el sacramento?).

Dios es el temor,
el perdón es el temor,
el temor es el precio del perdón,
la palabra callada es el temor y hemos vivido atemorizados.

Todo se pone muy mal
y algunos cabrones,
hijos de puta,
quieren que creamos en la pobreza,
y lo creemos,
y ellos regresan al templo,
con Jehová,
y Mahoma,
y la paloma del espíritu santo
o con James Warren Jones.

Dios, Diablo o yo,
pero al menos yo hablo por mi,
y la mujer que es el único sentido de la locura no lo sabe,
y nosotros regresamos a sus piernas
y queremos morir ahí,
por eso regresamos en cada intento,
y en cada intento ellas nos alejan.

Dios no tiene piernas.
Las mujeres son dios.

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