Hubo una época

Hubo una época en la que el mar pasaba al lado de mi casa,
y el sonido de los caracoles escapaba por la noche,
se escuchaban las pisadas y las borraban olas abandonadas,
mientras el viento formaba dunas que en aquel momento no entendía.

Hubo días en los que me despertaba y tomaba el whisky abandonado la noche anterior,
y el calor llegaba a mi espalda, entrando lento por cada recamara, hasta la cobija innecesaria;
entonces me levantaba y presenciaba el aire limpio de las personas que salían,
trabajaban y andaban con poca ambición y eran felices,
yo era feliz, pero no lo sabía.

Hubo noches en las que dios me permitió eternidad,
y escribía una y otra vez, anhelando terminar,
cuando lo que necesitaba era seguir,
entrar en una espiral de letras sin algún fin;
pero no lo hice.

Bajo mis pies estaba el pavimento ardiendo,
me hacía sentir vivo,
y pensaba que tener el mar azul en mi ventana era la vida,
pero la dejé; tuve prisa por hacerlo.

Ahora estoy con cadenas,
con pesados papeles sin sentido sobre mi espalda,
y los teléfonos suenan,
y suenan los gritos de las personas que no saben el por qué de su lamentar.

Me he vuelto una sombra más y al pasar del tren se borran mis palabras;
aquí hay poco alcohol,
aquí no hay sueños,
todo se mantiene devorándonos y nosotros quietos.

Hubo una época en la que el sol me despertaba,
y podía caminar viendo ojos verdes y azules,
y mi desamor era el amor,
y con eso me mantenía pensando en el mañana,
antes de que el mañana tristemente llegara.