Le temo a lo repleto

Le temo a la noche,
a sus gritos inquietos,
estruendos,
estallos de sorpresa,
incierta;
le tengo miedo al temblor de la 1 am,
a la calidez de la cama que abandonaremos,
y a la realidad que se acerca.

Le tengo miedo a las mil explosiones
de la furia del siervo fiel.
Tengo temor a despertar solo
o despertar con alguien.

Le temo a la llamada de los muertos en la madrugada;
a mi edad que empieza a pesar.
Le temo al paso del tren
y al lamento del vagón.
Le temo al frío,
y huyo de Dios.

Le temo a mi valor esparcido,
al que no encuentro,
al que he perdido,
al que solo me ha dejado.

Le temo al camino que he señalado,
bordeado con sus noches,
y sus bosques repletos de monstruos,
que me odian y me beben.

Le temo al silencio,
a lo hecho,
a lo huido;
le temo al crujir,
de los huesos de mi endeble destino.