Amuletos en el musgo

A dónde nos está llevando esta soledad.

A la desesperación.
A pensar en la madrugada, con tu ausencia en mi vientre, en la espalda, en las sábanas.
A buscar las palabras y no querer pronunciarlas.
A lo fácil, que es tan difícil.
A buscar amor, pero ya no hay.
A las mañanas que se presentan necias cada día.
A los planes en solitario; se nos está haciendo costumbre la soledad.
A buscar ansiosos por todos lados, en cada trayecto.
A encontrar amuletos en el musgo.
A nadar solos.

La soledad nos está llevando al olvido, ese tan temido que tú y yo conocemos.

Esta soledad nos está llevando a decirle buenos a los malos días.
Nos está acercando a la desesperación y a la falta de interés por morir dignamente.

Esta soledad nos hace tomar los caminos equivocados, ahora sin compañía ni arrepentimientos. Nos estamos haciendo menos humanos, más torpes, ciegos.

Esta soledad nos está orillando a los recuerdos, a revalidar los intentos, a querer los odios, a dejar todo de nuevo; otra vez de nuevo.

A dónde nos está llevando esta soledad, sino al destino que tanto anhelamos, mientras estábamos juntos.