Deberías

A media noche,
a las cuatro de la mañana,
antes que empiece a llover,
o sólo caigan las luces
o las faldas
o no lo hagan;
cuando ha sido un día difícil
y más difícil sea el que viene,
o si es tu último día,
que tal vez lo sea,
o el último en el que ocurre algo,
que seguro lo es;
cuando estás solo
enojado
triste
desesperado
asustado;
o te van a asustar,
apenas,
o te van a amar,
apenas.
Si ya te han olvidado.
Antes de levantarte;
en la cama,
desnudo,
vestido,
en vela,
desvelado;
cuando hay un bebé de tres meses en algún lugar,
cuando mueren los viejos,
cuando recuerdas,
cuando no puedes hacerlo.
Sin luna,
sin luz,
sin nadie;
ahora que no tienes nada,
antes que lo tengas todo
y olvides cómo es este momento;
cuando no tienes que seguir reglas
a las 12 del día,
mientras vas en el autobús
o camino al monte.
Antes de huir,
antes de llegar,
antes de embaucarte en otro viaje
y antes de dudar;
cuando tienes tiempo,
cuando truenan las campanas
y el piso se mueve,
al momento de ver las luces de una ambulancia,
o si se apaga el motor del refrigerador.
Si no tienes nada qué comer,
si no has tenido dónde pasar la noche,
y descansar,
o a qué subir,
ni has podido dormir cualquier día de la semana,
o en los días que hayas decidido no hacerlo;
antes que olvides de qué va,
y cuando apenas tengas idea de algo;
cuando sueñes,
cuando no recuerdes qué soñaste,
si estás contento
o te están abandonando,
si has abandonado;
antes que el fuego de tus brazos,
tus manos
tu corazón
se extinga
y se desvanezca.
Antes
después,
pero nunca: nunca.
Al estar cansado,
sobretodo al estar cansado,
y JAMÁS dejarlo para otro día.
Cuando tienes a quién decirlo,
pero no quieres hacerlo,
y tienes que hacerlo;
cuando crees que no sirves para esto,
y has perdido la esperanza,
y perdido la fe que te mantiene aquí.
Ahora que eres un perro de pelea
y aún tienes aliento.
En todas esas ocasiones
y en este momento…

deberías estar escribiendo.