Mientras la bebida se mantiene fría

Suena facil,
esto de decir cosas,
y declarar bienes,
mientras la bebida se mantiene fría.

Esto de escribir,
abandonar mujeres para hacerlo
y escribir de nuevo sobre ellas;
cuán absurdo suena
siendo verdad.

Esto de preguntarse por qué amas tanto a una persona
y no la puedes dejar,
aunque la dejes
o quieras regresar.

Amar a una persona también es alejarla.

Pero no tenemos mucho que ofrecer,
más que una penitencia larga y personal,
grande como el infierno,
o como debería ser ese lugar,
caliente y sin descanso,
que nos dificulta avanzar,
en el que tenemos una bebida fría
que nos permite continuar.

Hace mucho queremos empezar
pero ya estamos viejos
y no hay con quién,
o la hemos perdido.
Quizá ya hemos dicho lo que teníamos que decir,
hecho lo que teníamos que hacer
y sólo nos resta repetir.

Quizá tengamos que prepararnos a morir
como el toro en cada corrida,
que lucha hasta el final,
que hasta el final hace por morir de pie.

Suena facil
seguir buscando espacios,
cuerpos,
tremendos silencios.

Esto de creer que existen recovecos en la piel,
donde pueda llegar la noche
y aguardar el día;
buscarlos con desesperación,
una y otra vez
y otra vez regresar a escribir.

Pero no termina,
ni acaba de empezar,
quizá mañana me den sombra unas piernas,
y a mi lado tenga una bebida,
que con suerte se mantenga fría.