La paz que quisimos tener

Todos estamos perdidos,
de una u otra forma,
aquí.

Nos consolamos con la mañana:
ir a un trabajo,
hablar con alguna persona,
distraernos con pleitos…
todos estamos perdidos.

Con manchas de dudas en la piel,
con amores olvidados,
con mujeres que nos han dejado,
con mujeres que hemos dejado,
con todo lo que resta por vivir
un jueves cualquiera.

Vivimos en un lugar triste,
lleno de distracciones,
que confirman
lo tanto que necesitamos ocultar la realidad.

En algún momento del día nos damos cuenta
y nos asusta estar tan solos
y nos acercamos unos a otros;
nos repugna
lo que nos complace
así que algunas personas van al templo
y rezan,
y otras nos hacemos
alguna clase de demonio.

Hay pocas cosas que no son crueles;
amar no es una de ellas,
amar es cruel todo el tiempo,
porque el engaño siempre será cruel.

Todos estamos perdidos
llegados aquí por diferentes razones,
algunos se olvidan
y siguen hasta caer otra vez;
nosotros,
aquí,
esperamos entender lo que nos despierta
a las 3 de la mañana,
y nos quita toda la paz,
que alguna vez quisimos tener.