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Los escritos de Fernando Benavides

Extrañaré

Algún día extrañaré estas noches,
así como extraño
los largos viajes de un día,
buscando las madrugadas
mientras la lluvia se colaba por las ventanas del autobús,
y esperaba a que llegara la mañana,
y el sol,
y poder dormir un poco.

Algún día extrañaré
este lugar,
como extraño
aquella diminuta habitación
donde escribí una novela
en una semana de encierro
alimentado de cerveza
y conservas de lata.

El calor,
el debil ventilador,
el viento forcejeando entre las ramas,
los insectos,
y la mujer que me enamoró
y no me gustó.

Extrañaré
el coral que aventaron las olas,
y aquella ruptura a la orilla del mar.

Extrañaré
mi culo montado en un avión
esperando que todo sucediera
cuando nunca sucedió.

Extrañaré
como extraño a la chica inocente que nunca me besó,
o las despedidas en la estación de autobús;
la vez que caminé
delante de un enorme y brutal barco hundido,
y el primer cuarto de hotel de mala muerte
donde me quedé
y era un palacete
para guardarme de la huida.

Extrañaré a la mujer que confió en mi
y a las demás que luego lo hicieron.

Sobretodo
extrañaré amar
cuando lo hacía de verdad
y no era todo un juego
que me gustaba perder.

Miedo a la oscuridad

Por supuesto que hay belleza en la soledad;
la soledad no se comparte
o deja de serlo;

en los contados minutos antes que muera el día,
y nos demos por vencidos
a lo que nos supera
que es mucho:
muchas mujeres
que quieren huir.
muchas palabras
y lo que nos ha dejado atrás.

Qué podemos hacer
sino sentarnos en la noche
en el camino
en las piedras
en el frío
en la fe de que algo pase
y dejar todo a un lado
antes que termine la noche;

hay poco tiempo,
escucha un disco que sea bueno de principio a fin,
hay pocos,
pero los hay.

Escucha solo
ese disco
y el último canto del grillo
antes que muera
de frío
congelado;

a veces
sólo hay que temerle a la oscuridad
o sólo aceptarla.