Ángeles y demonios

Conocí a Yessi antes de saber que mi vida se iba a formar de recuerdos,
de intentos,
y de mañanas en la carretera
yendo a ninguna parte.

Ella trabajaba en un restaurante
y era, sin duda,
la chica más hermosa
en mi mundo de 21 años;
ella era
la madre tierra y virgen de todas las sonrisas.

Así que un día hablamos y salimos;
así lo hicimos por dos años,
cada que podíamos,
y nunca nos besamos;
quizá por eso nos quisimos como pocas personas se quieren,
sin ansiedad de nada,
sólo viendo cómo la realidad se derrumbaba a nuestro alrededor
sin que pudiéramos hacer algo por ello.

Ella me complacía con toda clase de silencios,
la única mujer que lo hizo de esa manera,
mientras yo hablaba y hablaba,
y escuchaba todas las invitaciones que le hacía,
y siempre estaba ahí,
con ese pequeño cuerpo de ángel perdido…
triste y perdido.

Un día, simplemente
dejamos de vernos
sin ninguna razón
durante 15 años.

Con el tiempo ella se convirtió en una mujer aun más hermosa
y yo en un escritor melancólico
recurrente al whisky.

Nunca fuimos mas que amigos,
aunque en realidad,
ella era un ángel desesperado
y yo un demonio desterrado
que un buen día
decidieron acompañarse,
camino al olvido.