Los buenos tiempos / Los grandes tiempos

Estoy seguro que estamos destinados a cosas grandes,
al menos algunos de nosotros,
dos de nosotros,
al menos
yo.

Esas cosas grandes que nos harán perder el día en que vivimos,
y hayamos bebido el whisky
sin que sepa a gran cosa,
siendo gran cosa.

Estaremos leyendo poemas,
o escribiendo inmortalidad
e inmortalidad de nuevo,
en algún lugar,
lejos
de este lugar,

Estaremos donde debemos estar:
en la cima de la montaña,
al pié del infierno,
solos
como sólo se puede llegar
al último segundo del sueño.

Pero en ese lugar,
de gran ventanal
recordaremos la cena
en la esquina del parque
comiendo pizza delgada
y bebiendo vino en jarra,
mientras hablábamos de aquel sitio
visto entre neblina,
al que nos aferraremos
hasta encontrarlo
entre tanto whisky,
entre tanta música,
entre tantas mujeres.

Así que recordaremos esta noche de lluvia
y aire caliente;
recordaremos el tren que nos lleva
a un lugar y de regreso,
y la ausencia de dolor reciente,
recordaremos estando en los grandes tiempos,
estos buenos tiempos;
ya verás que lo recordaremos,
sin saber que ahora los estamos viviendo,
pero sabremos que esos buenos tiempos habrán pasado,
cuando lleguen los grandes,
los buscados,
los tiempos para los que nacimos,
y habrá silencios en ambos tiempos,
unos desesperados por encontrar,
otros por recordar;
y es que estamos en la sala de espera,
de ese lugar perdido,
que tanto queremos encontrar.

Habrá mujeres de más,
bebida de más,
y reconocimiento,
y
entonces,
sabremos,
que hacía poco tiempo,
estábamos donde necesitábamos estar,
y de estas noches sacaremos letras eternas,
que nos recordarán
que tener nada
es vivirlo todo.

Ahora estamos en los buenos tiempos,
pero no lo sabemos,
hasta estar en los grandes,
llenos de soledad,
que es lo único constante,
ahora
y después.