El cuerpo de las mujeres también era nuevo

Aquellos eran otros tiempos, con colores más penetrantes y carentes de aromas; era cuando el amor era nuevo, o no existía, y se imaginaba diferente a como es ahora.

Pero parecían buenos, los tiempos, lo que prometían, las piezas que nos entregaban adelantadas y la independencia, todo aquello que se mostraba maravilloso, y los senos de las mueres que aún no eran, pero comenzaban y todo, todo, quería ser vivido.

Era divertido. Queríamos ser como otras personas, ser más populares, las fiestas y las chicas y la cerveza en vasos de plástico. Era cuando el Tú y yo tenía un buen sentido, aunque no existía el Tú, sólo el yo, pero estaba bien, porque las posibilidades eran grandes y la música, la música valía la pena; las palabras no las usábamos como ahora, pero no importaba, vivir estaba bien.

No había soledad, o no demasiada, o quizá no la concebíamos así, sólo escuchábamos a los Smashing Pumpkins, y eran buenos, en verdad eran buenos, sorprendentes como varias cosas en esos días.

Luego todo habría de cambiar, desmoronárse;
pero de eso ya he escrito, demasiado incluso;
por eso ahora me refiero a cuando las cosas eran nuevas alrededor, y la gente se disparaba con una escopeta en la boca, como antes lo había hecho Hemingway y eso, incluso, también tuvo sentido, porque de alguna manera las cosas tienen que empezar a morir para recordarlas como los tiempos en que las construcciones cayeron y las guitarras seguían y seguirán; los libros iban ganando terreno poco a poco y podías comenzar a cometer tus propios errores; tan tuyos, tan míos, tan dolidos esos amores que te arrancaban el pecho de un tirón sin consideración alguna, y estaba bien, porque el cuerpo de las mujeres también era nuevo y lo recorrías como conduciendo ese automóvil sin saber hacer bien los cambios y los gemidos eran tan claros que rompían el aire, y eso, bueno, eso tuvo sentido.

Las amistades y los sabores, los primeros cigarros tenían sentido y desde entonces yo quería levantar al país en armas, o bien encontrar un lugar entre ruptura y ruptura y, fue tanto, que me quedé en medio de cada relación sin poder lograr algo; hasta ahora, que vivo en el espacio que da una noche antes de ser día.

Pelear estaba bien
conocer estaba bien
asombrarse era lo correcto
y cambiar cada par de minutos,
todo ello,
caminar por las calles
caminar con fuerza
desperdiciar oportunidades,
qué maravilla desperdiciarlas,
y qué lástima fue sobrevivir a todos esos tiempos,
ahora que no somos ni revolucionarios, y
terminamos
siendo camioneros,
jefes de la policia,
o dentistas;
y no nos estrellamos lo suficiente,
y seguimos vivos
y
dentro de poco
comenzaremos a morir todos
de manera natural,
sin mucho asombro,
todos,
hasta que quede sólo uno de nosotros y,
a ese alguien,
nadie lo entierre;
pero antes, claro, hubo buenos tiempos, cuando Dios nos habló
y nos dijo –Shhh, no hay nada que decir,
y nosotros, sólo estuvimos allí,
haciendo un buen ridículo de vida,
que ahora extrañamos tanto.