Cómo ver a una mujer

Tienes que hacer tres cosas en la vida:

Ver a una mujer como si fuera la primera vez
Ver a una mujer como si fuera la última vez
Verla de lejos aun cuando estés cerca.

Verás a una mujer por primera vez la primera vez,
y te asombrará
y verás en sus ojos el día
y la noche que no terminará;
la sonrisa es importante,
quizá lo más importante,
y los hombros en los que lleva todas las tormentas
y todos los sentimientos que no sabe que existen sobre ella.
Espera a que llegue esa mujer y observa sus manos,
su asombro
y lo que dice sin decir.

Después, claro, puedes seguir con ella
sólo si ella quiere,
pues ellas siempre deciden
y nosotros disfrutamos el engaño del poder
cuando nunca tuvimos oportunidad.

Vela como si fuera la última vez
como si al día siguiente tuvieras que zarpar en un barco al resto del mundo
y a mitad del mar naufragaras
con un último recuerdo.
Mírala con desesperación todos los días,
al punto de la violencia interna,
esa que te permite abrir más los ojos
y quedar inóspito en el momento.

Algunos hombres tienen la suerte
de estar años con una mujer
y eso parece funcionar;
pero también puedes tener un solo día;
entonces obsérvala como si no estuvieras con ella,
como si estuvieras invadiendo su intimidad
y siguiendo sus pasos por la calle de una ciudad
a la distancia,
mientras compra flores y plantas en el camino
o se detiene a observar el cielo frío
que llegará dos meses después.

Obsérvala por vez primera y acuérdate de ello
y trata de retener ese tren de imágenes.
Obsérvala pensando que mañana no la volverás a ver;
quizá no lo hagas.
Obsérvala como si fueras lejano aun cuando la hayas tenido desnuda la noche anterior.

Nada de ello te permitirá retenerla
pues ellas son momentos
y lo único bueno que ocurrirá,
aun cuando te ignoren,
se alejen
y te alejen.

Obsérvalas
un momento
antes que se vayan
y te hagan trizas,
porque lo harán,
pero vale la pena
verlas una vez,
por última vez
y verlas bien.