Dejar ir

Hay que dejar ir
hay que dejarla ir
hay que dejarte ir porque…
en realidad
cuando vi que esto fue una expedición de uno,
y de uno nada más
pude ver la realidad…
me di cuenta que somos diferentes
y nunca tuvimos tantos recuerdos juntos,
ya que nunca estuviste,
ya que nunca te quisite quedar
y entonces,
bueno…
ahora ya dejo ir
a tus senos que he besado
a tus piernas que he tocado
a tu corazón que he amado.

Es hora de dejarte ir porque en realidad pertenecemos a mundos diferentes
y no pude llorarte,
quise,
pero solo tengo recuerdos míos donde, a veces, tan solo me acompañabas;
no te culpo,
pero te dejo ir;
y yo,
yo puedo estar tranquilo
hice todo lo que estuvo en mis manos,
no me quedó alguna idea en la mesa,
algún esfuerzo,
di todo,
y ahora estoy libre de nuevo,
con el camino del fin del mundo adelante
y todas las mañanas en las que he de despertar
en la búsqueda que me ha de llevar al fin de la selva,
esa a donde no quisiste ir,
de la que te platiqué y no quisiste siquiera averiguar,
ir hasta el aullido de la última bestia del planeta,
y a las noches estrelladas en la cima de todas las pirámides del mundo;
ahora estoy libre de nuevo,
sin sentimiento de culpa,
sin nada en la espalda,
sin alguien en quien pensar
y con los pies ligeros
que me han de llevar
hasta el destino desconocido
al que llegaré
con la mujer que quiera andar a mi lado,
y todo,
entonces,
tendrá sentido.