Ellas pueden golpear duro

Muchas veces,
no recuerdo cuántas,
salía de un bar
y no podía ver con los dos ojos
algo fijo;
tenía que cerrar uno u otro
para tomar el mundo
como una realidad.

A veces tenía que caminar así,
a veces tenía que manejar así,
y a veces
había un camino con mi ropa
de la puerta a la cama
que no recordaba haber dejado;
pero la mayor parte de las veces
me encontraba
pensando
que el amor
estaba insistentemente lejos;
y las mujeres me llevaban
al medio de la noche
para dejar claro
que no iban a quedarse,
que no les interesaba,
y golpeaban,
golpeaban duro
una y otra vez,
casi siempre en el costado
y alguna que otra en el corazón.