Pensar es una trampa que nos impide la noche

Pensar es una trampa que nos aleja de lo que somos;
un engaño
el sonido de la noche,
el viaje que nunca se hizo,
la mitad de una sonrisa mojada
en medio del abandono.

Pensar nos aleja de sentir,
de la entrega
y del recuerdo;
sin el que somos nada
y nos volvemos a construir.

Pensar nos lleva lejos de los muertos
que tanto nos quieren
y tan poco se alejan.

Así que aquí estamos,
sin ser genios
ni borrachos completos,
sin estar vivos
ni muertos,
y esperando a que la noche
dure una eternidad
al fin.