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Los escritos de Fernando Benavides

Bucle

Es como estar encadenado
a un eterno bucle de ansiedad;
despertar cada madrugada cansado
pero sin poder dormir,
obligado a levantarme
a escuchar los sonidos de la noche
lentamente
hasta el amanecer.

Es tener el destino de ganar y perder,
y recordar hasta el hartazgo
el mismo camino sin curvas
que fue construido sin final.

Condenado a levantarse con los ojos cerrados
escuchando el lamento de la sirena;
y refugiarse para sobrevivir
eternamente
una noche a la vez.

Cada vez que intento estar en paz
la calma se aleja,
y me avienta a este eterno bucle de desesperación,
como si oyera una cinta de grabación
regresar y volver a regresar
y condenarme a su principio y a su final.

Es como si estuviera obligado
a conocer a tientas la oscuridad
y enseñar a salir a los demás
sin poder tomar en mis manos esa libertad.

Es como estar cayendo
en un eterno bucle
y no poder despertar.

El mundo se ha alejado

La noche me llega al estómago
y la soledad al corazón;
los temores me aprietan
entre las sabanas y
la desesperación.

Cuando pienso
haber logrado algo,
el momento
se deshace
dejándome con nada.

Camino a tientas en la oscuridad,
–densa–
y han muerto
los amigos
que me podían guiar.

Soy un desertor de la alegría,
y cada vez temo más
a la madrugada
y a la realidad.

Las voces que escucho,
el tintineo de las copas,
la risas vulgares del alcohol;
cada vez rehuso más
vivir entre la humanidad.

Hay muy pocas personas
en quien pueda confiar,
y lo único constante
es la aprensión.

Este mundo
se ha vuelto
un lugar
inhabitable.

Recuerdo pocos aromas

No recuerdo cuántos aromas he perdido.

Se me ha ido entre los años la esencia de los recuerdos;
la mayoría;
así que no recuerdo el aroma en el cabello de las mujeres,
salvo el de alguna maestra cuando cursaba los primeros años,
y nada más.

Se fueron los perfumes;
de modo que si quedo ciego
no podré regresar sobre mis pasos
a las memorias
de la bestialidad del primer amor
y del primer fracaso.

Recuerdo algunos pocos aromas;
como el olor de la fruta caliente y podrida
en la carretera de la riviera,
y recuerdo
el aroma del primer trozo de carne
con el primer vino.

Recuerdo el olor de la ebriedad,
el olor de la cerveza que ha rodeado con sus ríos la garganta
y el olor de la tierra seca
cuando caí en ella.

Pero
he olvidado
todo lo demás;
cuando lo intento
soy el viento que se lleva todo
y nada deja.

Tengo
el olor del mal gusto por el tinto
y poco a poco
he ido perdiendo,
también,
el recuerdo de las voces
que alguna vez
significaron algo para mi.

Los escritores de hoy no tienen talento

No me dejen ir al mundo de los escritores,
ese mundo no vale
como no vale ningún escritor que viva ahí;
todos son intentos de fama
y se han agotado en su vanidad.

No me dejen ir a
sentarme con ellos
y aceptar sus elogios;
sus elogios son la tumba
y no quiero estar muerto
como ellos.

Se hablan entre ellos
se abrazan
se besan
se huelen
se palmean;
están muertos.

Esos escritores
de escaparate
no valen
lo que ellos creen.

No me dejen ir ahí,
a sentar en su letrina sobre el escenario
para decir qué tan buenos son
qué tan fabulosos;
qué tan perdidos.

Déjenme escribir aquí abajo,
al lado de ustedes
sintiendo como ustedes
sin pretender algo mas
que entendernos.

No me dejen ir al mundo de los escritores
porque en ese momento
sabré que he hecho todo mal
y no habrá retorno.
Ellos no tienen retorno
y nunca tuvieron talento.

No fuimos rebeldes virtuosos

Ha pasado el tiempo,
ya no tenemos esa energia,
por más que la busquemos,
de hacer todo de la nada.

Ya no tenemos el fuego indomable
que mantenía iluminanda la noche
y nos daba calor
en el abandono.

Tenemos mas edad de la que planeabamos llegar,
y nos hemos fallado;
hemos hecho algunas cosas bien,
algunas pocas.

Hemos recorrido caminos,
y nos hemos perdido,
y nos hemos enamorado,
y hecho pedazos
muchas veces.

No logramos lo que queríamos
en el tiempo en que queríamos;
las cosas cambiaron
y hay otros tras la espalda
intentando nuestros deseos.

No tenemos corta edad,
hay más miedos que emociones;
estamos entrando a la vida tarde;
hasta el alcohol no es lo mismo.

Ya no quebramos el mundo,
lo intentamos
sin lograrlo
y seguimos vivos.

No somos aquellos jóvenes
que tanto queríamos vivir;
no fuimos rebeldes virtuosos;
y ahora
sólo nos queda
ser sabios.

Lo había tenido todo

Había pasado buena parte de mi vida
siendo deglutido en el estomago de una serpiente enferma
y vivaz.

Había estado en demasiados lugares;
pero pocas personas lo sabían
o quizá ninguna,
porque vi las cosas en silencio
mientras el sol caía sobre mis manos.

Había sido ambicioso,
y egoista
y había sido engañado
y traicionado,
y yo había hecho lo propio.

Hacía poco
tenía una hermosa mujer
y dinero,
sonrisas sinceras,
música
y momentos que se arrastran hasta la tumba.

Lo había tenido todo
rumbo a todas partes;
escribía
y la gente parecía complacida
con mis poemas.

Pero de pronto acabó eso;
se acabaron los caminos,
y la noche se hizo constante.

Se fueron el dinero,
los viajes,
y la felicidad desesperada en los bares,
los besos en el pasto
y el sexo en el bosque.

Se secaron las plantas.

Me levantaba por las noches
sin mucha oportunidad,
sin mucho propósito.

Y vi a esta mujer,
que se había quedado
y descansaba a mi lado;
me decía que todo estaría bien
cuando no tenía nada.

Y me di cuenta,
entonces,
que lo tenía todo.

Pensar es una trampa que nos impide la noche

Pensar es una trampa que nos aleja de lo que somos;
un engaño
el sonido de la noche,
el viaje que nunca se hizo,
la mitad de una sonrisa mojada
en medio del abandono.

Pensar nos aleja de sentir,
de la entrega
y del recuerdo;
sin el que somos nada
y nos volvemos a construir.

Pensar nos lleva lejos de los muertos
que tanto nos quieren
y tan poco se alejan.

Así que aquí estamos,
sin ser genios
ni borrachos completos,
sin estar vivos
ni muertos,
y esperando a que la noche
dure una eternidad
al fin.

Me he enamorado de todo

De las mujeres
de las palabras
de las caricias
de los silencios
y los desencantos.

Me he enamorado de todo;
de cada tentación
y de cada fracaso;
especialmente de cada fracaso.

Me he enamorado
y he intentado todo;
me he enamorado de los días lluviosos
y de los soleados,
de las mujeres en pequeños trajes de baño
caminando por una calle empedrada
a la orilla de la playa;
y de las mujeres que se han mantenido alejadas.

Me he enamorado
de todo lo que un hombre se puede enamorar;
de la cerveza
y del tabaco,
de las apuestas
y de todas las veces que perdí en ellas,
especialmente de todas las veces que perdí.

Me he enamorado de cada momento
en que he estado perdido
y ahogado en mis pensamientos
y en el alcohol;
especialmente en el whisky.

Y todas las veces que me he enamorado
me han traicionado;
las mujeres
y las apuestas,
la voz de la oscuridad
y el día en el que he creído.

Me he enamorado
entonces
del intento.

Abandono

Quiero cosas reales
y hojas de otoño que no se rompan;
quiero encontrar tranquilidad
y un camino que no se acabe
ni me canse andar.

Quiero dejar la ansiedad
de los 38 años que cargo,
y un invierno
con brazos que no estén rotos.

Un pensamiento claro
y el sonido de la lluvia
que no se detenga más.

Quiero
ojos grandes y cafés,
sonrisas en casa
por siempre.

Quiero el tiempo detenido,
muerto a mis pies,
sin despertar a las 3 de la mañana
buscando el silencio.

Quiero andar
con mi mujer
hasta la orilla
del abandono
tranquilamente.

Deslaves

Recuerdo todos los lugares,
y todas las veces que las cosas eran nuevas para mi,
y la sorpresa,
los besos y la tierra,
los cuerpos y los derrumbes.

Y todas las veces que he tomado el camino para conocer a una mujer lejos,
y llego
y es demasiado tarde,
o la mujer es demasiado hermosa
y yo demasiado derrotado.

A veces ocurre que alguien puede ver algo en ti,
y sucede algo de magia,
y los dos son virtuosos en las caricias,
y los dos encuentran lluvia en el amor;
y eso es todo lo que tengo que decir,
sobre los lugares que hay que atravesar para encontrar un cuerpo,
que llueva por ti.