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Los escritos de Fernando Benavides

Etiqueta: Escritos de Nando Roldán

Pequeño pájaro muerto

Hay un pequeño pájaro muerto
en el parque
que no puede terminar de pudrirse.

La lluvia
no deja que los gusanos se hagan
del cuerpo aquel,
así que está sobre el pasto
con las plumas negras mojadas
y la piel húmeda.

Cada mañana
cuando camino por aquel lugar,
veo que no han recogido al pájaro muerto;
lo han olvidado;
y parece un poco vivo
bajo el brillo de la lluvia.

Supongo que no hay forma
en la que se puede descansar completamente,
y a veces volar
no es para todos.

La soledad del sexo

Estás en cama
y estás solo
con algunos buenos recuerdos,
o estás acompañado
y estás solo
creando algunos buenos recuerdos.

Cada noche cuenta,
cada abrazo,
cada duda,
cada abandono
y cada olvido.

Cuentan las horas en las que tarda la mañana
y las noches completas en medio del silencio
y las diez o doce cascadas de placer
del primer encuentro.

A veces,
cuando estás roto por dentro,
no puedes construir
decentemente
un día más.

A veces
uno no puede controlar
cuando funcionan bien ciertos cuerpos juntos,
y a veces
te das cuenta
que el sexo está lleno de soledad.

Circo

Algún día existió el circo,
y la gente iba
a creer todo lo que pasaba ahí,
que era falso
pero era hermoso;
yo estaba ahí
creyendo también.

Salían todos aquellos personajes
cargando toda esa música;
y el payaso era triste,
estaba muerto,
y era alegre,
mientras yo tenía una cerveza en la mano
y esperaba que aquello
fuera verdad.

Era una noche lluviosa
y sonreía con una chica hermosa
y la pasábamos bien,
hasta que un día
me di cuenta
que no estaba en el circo;
yo era el circo,
y la función
con el buen payaso
y la música,
y la magia había terminado
una vez más.

Ellas pueden golpear duro

Muchas veces,
no recuerdo cuántas,
salía de un bar
y no podía ver con los dos ojos
algo fijo;
tenía que cerrar uno u otro
para tomar el mundo
como una realidad.

A veces tenía que caminar así,
a veces tenía que manejar así,
y a veces
había un camino con mi ropa
de la puerta a la cama
que no recordaba haber dejado;
pero la mayor parte de las veces
me encontraba
pensando
que el amor
estaba insistentemente lejos;
y las mujeres me llevaban
al medio de la noche
para dejar claro
que no iban a quedarse,
que no les interesaba,
y golpeaban,
golpeaban duro
una y otra vez,
casi siempre en el costado
y alguna que otra en el corazón.

Angustia

En ocasiones el temor rompe el silencio de la madrugada
y las tempestades son quedas
y sordas
y te inunda cierta angustia
y la tranquilidad a tu alrededor se revuelve entre las sábanas.

Hay 23 horas de tranquilidad,
de valentía,
y apenas unos minutos donde te invade
y vence
y derrota
y humilla el miedo,
y espero que en esas horas te encuentres dormido;
la mayor parte de las veces así sucede
y no te das cuenta de quién ronda
a tu alrededor
a las 3:50 de la madrugada.

Pero sucede que si despierto
comienzo a pensar
en personas saliendo de bares,
mujeres desesperadas
que tocan mi timbre
insistentemente,
una y otra vez
en lapsos prolongados,
esperando se abra la puerta
para protegerse de la noche,
sin nadie a quién recurrir,
con el alma rota
y el llanto andando,
y las recibo a esa hora
y no sé qué hacer.

La madrugada me da miedo.

Luego
llega de nuevo el silencio
poco a poco,
y sólo algunos automóviles corren las calles
con aliento de vino
y cerveza adulterada;
la mayoría van de regreso a sus casas,
algunas personas al hotel,
y otros tendrán sexo en el automóvil,
algunos chocarán en el auto
y gritarán desesperados
implorando ayuda,
otros tendrán el corazón
verdaderamente roto
al encontrar que el amor
los ha abandonado esa noche
para siempre,
y la mayor parte del mundo
no está en mis manos,
y sólo me llegan pensamientos de madrugada
y angustia.

El diablo,
el hermano del infierno,
se regocija en el dolor
tuyo,
mío,
y del mundo
cuando la luz no lo puede ver.

Un día cualquiera

Es un día cualquiera;
sueño con una especie de traición
una y otra vez
desde diferentes perspectivas.
y es una mañana fresca
y la gente parece normal
y tiene 20 problemas
con 20 soluciones.

Las mujeres se mantienen bellas
y mortales;
y todos tenemos desiertos
y casas en el bosque.

Los periódicos de ayer
vuelan bajo los automóviles,
y dios es una sombra.

Hoy nacerán varios miles,
morirán varios miles,
y los más inteligentes
jugarán como perros en el parque,
sin que les importe nada más.

Es un día cualquiera.

Risa

Estaba con una chica
que era hermosa
pero
más que hermosa
era una buena persona.

Estábamos en la cama
y el calor reventó en lluvia
y comenzamos a jugar
a una y otra cosa
y por ello comenzamos a reír
y reír
cada vez más,
hasta que aquella risa
invadió las paredes
y las sábanas
y las bebidas
y la muerte,
y seguimos riendo
hasta que todo fue agradable
e inmortal.

No recuerdo cuándo dejamos de reír
y tampoco recuerdo hacía cuánto
no reía tanto;
había estado con la sangre quebrada
y me había olvidado de reír.

Ese momento hermoso
con esa chica hermosa
nos alejó
de cierta maldad,
de ciertas personas,
y de todos los errores;
y por primera vez estábamos
la chica,
la risa
y yo
y nada más.