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Los escritos de Fernando Benavides

Etiqueta: lluvia

Mañanas nubladas

Todo está construido de pequeños momentos;
los más raros,
los más hermosos,
suceden poco
y los recordamos tanto.

Por eso
si llueve en la mañana,
–una lluvia gentil–
no escuches otra cosa,
ni hables;
no veas el televisor,
ni leas este poema;
escucha la lluvia
y el canto suicida
de sus gotas llegar.

Observa el pasto
y las hojas tamborileantes,
y si tienes suerte,
el estruendoso aletear
del pequeño colibrí.

Las mañanas nubladas
son un regalo de los Dioses
que nos orillan a pensar
y construir treguas diminutas
de hombres ansiosos.

Por eso
si te levantas con el sonido de la lluvia…

detente a escuchar,
y no hagas otra cosa;
no pongas música,
ni veas el televisor,
no leas este poema,
no leas este poema por favor.

Tiene que

Tiene que despertarte a las 3 de la mañana
sin que puedas volver a encontrar el sueño;
tiene que mantenerte preocupado
y vivo,
alejado de lo que todo mundo hace
ahí,
afuera.

Tiene que hacerte enojar
y rugir
y te tiene que dar frío en la espalda,
y el corazón tiene que
arder un poco
cada vez más.

Si no has encontrado la respuesta,
está bien;
está muy bien.

Si has encontrado la respuesta
rapidamente,
entonces avanza
cada madrugada,
y la siguiente,
y la siguiente a esa,
cuando está lloviendo,
y cuando deja de llover.

Los hombres que han escrito,
y pensado,
y los que han amado,
lo han hecho hasta que la desesperación los envuelve,
y no tienen calma;
la calma no es buena siempre,
la calma sólo llega
cuando intentaste
5
o 35 veces amar
y cuando escapaste
5
o 35 veces,
y sigues haciéndolo.

Debes tener algo
que mantenga
la braza
lista para prender fuego
dentro de ti
en cualquier momento,
y debes estar preocupado
y desesperado,
y en constante búsqueda de la respuesta;
si esa respuesta no llega,
mejor;
pero nunca,
dejes de buscar eso
que te despertará
a las 3 de la mañana
cada día
hasta el final de tu vida.

Pequeño pájaro muerto

Hay un pequeño pájaro muerto
en el parque
que no puede terminar de pudrirse.

La lluvia
no deja que los gusanos se hagan
del cuerpo aquel,
así que está sobre el pasto
con las plumas negras mojadas
y la piel húmeda.

Cada mañana
cuando camino por aquel lugar,
veo que no han recogido al pájaro muerto;
lo han olvidado;
y parece un poco vivo
bajo el brillo de la lluvia.

Supongo que no hay forma
en la que se puede descansar completamente,
y a veces volar
no es para todos.

Circo

Algún día existió el circo,
y la gente iba
a creer todo lo que pasaba ahí,
que era falso
pero era hermoso;
yo estaba ahí
creyendo también.

Salían todos aquellos personajes
cargando toda esa música;
y el payaso era triste,
estaba muerto,
y era alegre,
mientras yo tenía una cerveza en la mano
y esperaba que aquello
fuera verdad.

Era una noche lluviosa
y sonreía con una chica hermosa
y la pasábamos bien,
hasta que un día
me di cuenta
que no estaba en el circo;
yo era el circo,
y la función
con el buen payaso
y la música,
y la magia había terminado
una vez más.

Risa

Estaba con una chica
que era hermosa
pero
más que hermosa
era una buena persona.

Estábamos en la cama
y el calor reventó en lluvia
y comenzamos a jugar
a una y otra cosa
y por ello comenzamos a reír
y reír
cada vez más,
hasta que aquella risa
invadió las paredes
y las sábanas
y las bebidas
y la muerte,
y seguimos riendo
hasta que todo fue agradable
e inmortal.

No recuerdo cuándo dejamos de reír
y tampoco recuerdo hacía cuánto
no reía tanto;
había estado con la sangre quebrada
y me había olvidado de reír.

Ese momento hermoso
con esa chica hermosa
nos alejó
de cierta maldad,
de ciertas personas,
y de todos los errores;
y por primera vez estábamos
la chica,
la risa
y yo
y nada más.

El frío será recordado

Hay tantas cosas que han pasado…
últimamente ha llovido poco,
los caminos se mantienen largos,
y comienza a amanecer en lugares
donde nunca había tocado el sol
de esta manera.

Se acabaron los sueños
que me gustaba soñar;
oro a cambio de agua,
momentos a cambio de tranquilidad.

Es una lástima cómo se derrumbaron tantas cosas
y cómo he tenido que cruzar 4 caminos del cementerio
para llegar al centro
y enterrar lo que anhelé.

Se ha acabado la sequía
y el mundo se ha abierto
postrando más ríos que sangre
a los pies de la espera;
el dolor ya no es,
ya no asombra.

Es una lástima que los ojos queridos
no vayan a acompañarme al siguiente trayecto
ni vayan a ver
el fin del mundo
desde un lugar seguro.

Últimamente ha llovido poco,
y la gente ama a quien puede
con la poca capacidad que tiene,
y el frío
será recordado
como lo último que sentimos al respecto

Al centro de la lluvia

Estaba al centro de una de esas noches que tanto había buscado,
con lluvia;
viniendo de días de lluvia,
heredando lluvia de otras noches más;
el constante repiqueteo del agua en las hojas de los árboles,
o en el cielo antes de caer.

Todo eso era tiempo detenido,
buen tiempo,
y hacía frío
entrando por las ranuras de las ventanas.

Todo era húmedo,
mojado,
violada la textura
por suaves gotas
o tempestivos chubascos.

No había dejado de llover
y,
prácticamente,
creímos que así había sido siempre.

Todos buscábamos el calor del sueño,
y los animales estaban junto a nosotros;
era una buena lluvia porque
sonreíamos por las tardes,
y sabíamos que eso
nos estaba trayendo algo bueno,
finalmente.

Las mañanas serían igualmente frías,
y el sol haría su mejor esfuerzo,
quizá sin lograrlo,
pero no importaba,
esa noche,
estaba en el centro de la lluvia
que tanto había buscado.