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Los escritos de Fernando Benavides

Etiqueta: pensamiento

Pasados los 35

Uno no puede hablar
de haber hecho todo
después de los 35
o después de los 235;
pero
ya te han roto
el corazón
y se lo han tragado
a grandes mordidas,
una
y 100 veces
y has pisado a varias mujeres
en otras ocasiones;
es sólo que el amor propio
hace creer que no fue así.

Uno no puede decir
que vas a la mitad del camino,
porque siempre hay un
esposo desesperado
y engañado,
con un cuchillo,
que puede perder el juicio
y hacer una carnicería
de su desamor.

Uno no puede correr
con la misma velocidad,
aunque
cada día
aguantas sin comer
como antes no podías.

Pasados los 35
el whisky sabe mejor,
mucho mejor,
y te alejas de la resaca
pero no del alcohol;
te alejas de las fiestas,
ya no son divertidas,
sólo las mujeres lo son
y un amigo
o dos
con quien platicar
de esas mujeres divertidas
y de las que ya no lo son,
pero no puedes olvidar
facilmente.

Lo que sí sabes
después de los 35
es que la felicidad
dura unas cuantas semanas
y luego
cumples más años.

Agarra a un hombre

Agarra a un hombre
en su peor momento;
sin dinero
sin esperanza
sin Dios.

Agárralo mientras cae
y lleva la camisa sucia
y todas las mujeres
le han dicho que no.

Un hombre que llega al cuarto,
si es que lo tiene,
y guarda
unos cuantos libros poderosos,
escritos con líneas de acero
y perdición;
que los lee
y empieza a volverse loco.

Agarra a un hombre
con poca fe,
que ha estado a punto de morir
varias veces.

Agarra a un hombre
que tiene los días contados,
que haya olvidado
lo que es tenerlo todo
y no le importe perderlo,
si lo vuelve a tener.

Agarra a ese hombre
y hazle una caricia
y dale de comer un sólo día;
porque ese hombre
nunca lo olvidará,
y se levantará
como la llama escondida
al centro de la madera
que hace arder el bosque.
Romperá cristales
y romperá el agua en su interior
por ti;
y conocerán
los puentes del mundo;
y se hará fuerte,
como sólo puede serlo
alguien que casi ha muerto,
casi.

Agarra a un hombre
que haya sido derrotado
por la causa más estúpida,
o por la tarea más grande.
Agarra a ese hombre,
y dale un pedazo de carne
para volverlo a levantar.

Y, mujer, créeme:
ese hombre encontrará a su dios
en ti,
y apenas recordarás
lo derrotado
que había llegado a estar.

No existe tal cosa

La bebida fría
a buen precio
no existe.

No existe
la maldad absoluta,
la bondad absoluta,
sólo
la bondad imaginada
y la maldad sin alguna escala.

No existe tal cosa
como el fin del camino
o
las verdades a medias de tu madre.

No existe
la canción que prenda fuego por siempre,
ni la que te encierre por siempre.

No existe un escape decente
si tienes que escapar.

Tampoco existe el amor;
y la mujer perfecta
deja de serlo
cuando la encuentras.

No existe tal cosa
de la desnudez;
existen ropas
y el mundo gira en torno a ellas.

No existe
el poema perfecto
ni lo queremos.
No existe tal cosa,
ni existirá el descanso.
No hay un mundo para nosotros,
y nunca lo hubo para pueblo alguno.

No hay correspondencia acertada;
los abrazos vienen en postales.

No hay un edificio que dure eternamente,
pero está bien,
tampoco alguna montaña lo hará.

No existe
tal cosa
como las sentencias,
no existen las mujeres;
ni una culminación digna;
sólo
tenemos
nuestra búsqueda.

El maratón

Cierran la ciudad,
para que 20 mil personas puedan correr,
y se sientan bien;
mientras 15 millones,
no pueden cruzar las calles,
y se sienten peor.

No necesitaban eso,
retrasar la poca felicidad,
en sus vidas tristes,
difíciles y miserables.

El gobierno dice que está bien,
y corren 20 mil personas,
quizá 4 mil abandonen la carrera.

Va un tipo con una bandera,
dice correr por la paz,
pero no se disparará una bala menos
por su causa;
eso es seguro.

Detienen la ciudad,
15 millones no podrán llegar
a donde querían,
preferirán quedarse en sus casas.

La autoridad cree que está bien,
joder a 15 millones,
por 20 mil personas sanas,
pervertidas,
muchas no han pagado la pensión de sus hijos,
o golpearon a su esposa la semana anterior.

Correr el maratón,
es la forma más hipócrita,
de la dictadura.