Vanessa

Conocí a Vanessa en el transcurso de la secundaria.
Vanessa era bonita,
e inteligente,
pero tuvo un hijo a los 17.

Supe que esperaba un hijo un día que la vi
en una estación del metro,
ella estaba en un andén
y yo rumbo al aire.
Después nos volvimos a encontrar,
incluso fuimos amigos.
Alguna vez salimos a tomar una cerveza
pero ella había perdido la llama de su mirada,
esa llama azul
que tanto me gustaba en su piel morena,
pero la había perdido,
y se hundía en la responsabilidad.
Ella era una buena madre,
pero no tenía chispa,
la perdió a los 17 años.
Vanessa se quedó en aquel anden,
que iba a ninguna parte.